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La lógica capitalista necesita el racismo y la xenofobia

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En la lectura que realizamos de cara al 8 de marzo para denunciar el heteropatriarcado que padecemos decíamos que “El capitalismo necesita y legitima la desigualdad, es una estructura de dominación que sustenta su supervivencia a través de las distintas opresiones que ejerce contra la clase trabajadora. Dentro de nuestra propia clase, las contradicciones de género, nación, raza o disidencia sexual agudizan la fragmentación de la misma, y el capitalismo utiliza estas fisuras para garantizar su tasa de ganancia y el apuntalamiento de las bases ideológicas que conforman su discurso dominante”. Esta idea es perfectamente aplicable al racismo y la xenofobia.

La lógica capitalista de aumento de la tasa de ganancia solo es posible si se explota cada vez más la mano de obra, se aumenta el expolio de nuestro entorno y se oprimen y se saquean otros pueblos. Mediante la colonización primero y el imperialismo después, el sistema capitalista es el que más lejos ha llevado la opresión y el saqueo de otros pueblos mediante sus políticas expansionistas. Y para ello ha necesitado y sigue necesitando una justificación ideológica: la superioridad de la raza y la cultura Occidental. A lo largo de la historia hemos podido observar cómo ha ido desarrollándose esta justificación: los europeos “descubrieron” un continente repleto de “negros”; Colon “descubrió” otro continente con muchos “indios”; el nazismo, con el beneplácito capitalista, trató de exterminar a judíos y gitanos… Los intereses capitalistas necesitaban de la demonización de estos grupos para poder esquilmar a sus pueblos.

Hoy en día seguimos inmersos en esta macabra lógica: “guerras humanitarias”, “intervenciones” para exportar la “democracia occidental” a pueblos “atrasados”, “guerra contra el terrorismo”, “choque de civilizaciones”… Tapaderas para un capitalismo imperialista que necesita controlar a todos los pueblos del planeta para poder ahondar en la explotación y mercantilización de cada vez más aspectos de la vida. Tapaderas desde luego, pero tapaderas que calan en la sociedad y alimentan esa idea de superioridad occidental instalada en amplias capas del pueblo trabajador tras siglos de trabajo ideológico y seguir ampliando y concentrando la riqueza.
Y no solo seguimos soportando este tipo de justificaciones, además día a día observamos inmóviles / inmovilizadas el drama humano en forma de migraciones masivas huyendo de las guerras imperialistas que genera la lógica capitalista (drama utilizado incluso como arma-chantaje del capital euro-alemán contra países europeos como Grecia tal y como estamos viendo con los cierres de fronteras). Y lo podemos observar aquí mismo, en esa Europa que se vanagloria de ser la cuna de la democracia, pero que lo único que hace es poner más y más barreras al movimiento de personas mientras quita más y más barreras al movimiento de capitales. El capital por encima de la vida de millones de personas. Realidad construida sobre un discurso racista y xenófobo, consciente o inconsciente.

Sabemos desde hace mucho tiempo que en momentos de crisis el capitalismo busca un culpable para no tener que responder por su lógica asesina, y también sabemos que los sectores populares más precarizados son los que acaban pagando el pato: jóvenes, mujeres… y sobre todo personas migrantes. Se aprovecha la existencia de personas con diferentes derechos para precarizar aún más las condiciones laborales y generar división, desconfianza y enfrentamiento entre la clase trabajadora. Entre 2008-2014 toda una batería normativa ha ido recortando los derechos sociales conquistados, endureciendo las condiciones para acceder a ellos al conjunto de la población, pero especialmente a las personas migradas: negativa al acceso a la sanidad, en las identificaciones racistas, en la discriminación laboral, en el aumento del tiempo de empadronamiento para acceder a prestaciones sociales…

El Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial se celebra el 21 de marzo para recordar que ese día, la policía abrió fuego y mató a 69 personas en una manifestación contra la "ley de pases" del apartheid que se realizaba en Sharpeville (Sudáfrica) en 1960. Más de medio siglo después, en nuestro pueblo se fomenta el enfrentamiento racial entre personas y se nos anima a que busquemos en nuestro alrededor a las personas que cobran un salario o subsidio de miseria para enfrentarnos con ellas por su color de piel o por su procedencia. Es hora de despertar, de concienciarse y de plantarle cara al sistema. Avanzar en la lucha ideológica y práctica en la superación del racismo y la xenofobia en nuestro propio pueblo, es la mejor forma de ayudar al resto de pueblos del mundo.

Desde Maiatzak1egin! creemos que esta lucha no puede ser una lucha más, tiene que ser vertebral a todas las luchas. Por ello animamos a todo el movimiento popular y a toda la clase trabajadora a salir a la calle y participar en todas las movilizaciones previstas para este 21 de marzo.

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