Un análisis crítico de los presupuestos 2017 de Hego Euskal Herria en el apartado de prestaciones sociales

RESUMEN

(informe completo para descargar en pdf al final del artículo)

 

LA POBREZA: RESULTADO DEL MODELO ECONÓMICO CAPITALISTA

Capitalismo es polarización, es un proceso de acumulación de la riqueza generada entre todas en cada vez menos manos, y cuyo reverso es la extensión de la pobreza en cada vez más sectores populares y en cada vez más aspectos vitales. Desde el 2015 el 1% más rico de la población mundial acumula más riqueza que el 99% restante, y este año hemos sabido que ocho personas poseen la misma riqueza que 3.600 millones de personas (la mitad de la humanidad), cuando en 2010 eran 388 personas. En la década de los años 1990 se afirmaba que de seguir la tendencia actual, la mitad de la humanidad estaría en situación de pobreza absoluta entre 2050 y 2075. Pero el adelanto a estas previsiones ha sido meteórico, desde 2010 ya la mitad de la humanidad malvive con solo el 2% de la riqueza del planeta.

Y si el capitalismo polariza el reparto de la riqueza entre clases sociales, lo mismo podemos decir del patriarcado entre géneros: las ocho personas mencionadas son todos hombres, de las 62 personas más ricas del mundo 53 son hombres, y de las 500 más ricas 445 son hombres.

Según el método y la terminología utilizada por las instituciones públicas europeas en 2015 en la Unión Europea (UE), 122,3 millones de personas estaban en pobreza y riesgo de exclusión (indicadores AROPE), de las cuales 13,33 millones pertenecen al Estado español  (casi  un  29%  del  total  de  la  población). Y esta situación no es neutral en materia de género, en total, hay 12 millones de mujeres más que hombres que viven en la pobreza en la UE. Mientras el continente "es el hogar de 342 mil-millonarios".

Señalar que entre 2007 y 2014 el número de personas pobres en el Estado ha aumentado en un 30%, lo que supone 3,1 millones de nuevas personas pobres como consecuencia de la “crisis”. Según el mencionado método de EUROSTAT en 2015 la tasa de riesgo de pobreza y exclusión social sería del 19,3% para Araba, Bizkaia y Gipuzkoa y del 17,1% para Nafarroa Garaia. En Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, el 1,67% de la población controla el 44,78% de la riqueza, mientras que el 8% sobrevive con ingresos inferiores a 500€ al mes, y el 36,33% se situaba por debajo del umbral de la pobreza que Elkartzen defiende (el 37,5% del PIB per cápita).

Precarización general de las condiciones laborales y extensión de la pobreza

En la UE existe ya un 20% de personas trabajadoras pobres, y la cifra supera el 35% en Euskal Herria. Esta es la cruda realidad: en un contexto de empobrecimiento creciente, tener empleo ya no es una salvaguarda de protección ante las situaciones de pobreza: desregulación e individualización de las relaciones laborales, el incremento de la discrecionalidad empresarial a través de la  reforma de la negociación colectiva, el abaratamiento del despido y la menor tutela jurídica de éste que se derivan de las sucesivas reformas laborales aprobadas desde 2012 cuyo resultado ha sido el de destruir empleo estable y sustituirlo por otro más vulnerable y peor remunerado.

Recortes en derechos sociales y prestaciones y extensión de la pobreza

Este sistema, sus políticos gestores y sus medios de comunicación tratan de estigmatizar a las miles de personas perceptoras tratándolas como sospechosas de fraude para desviar la atención sobre el verdadero fraude, el que realizan las empresas y las grandes fortunas (13.560 millones de euros anuales en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa). Con todo ello nos olvidamos del verdadero responsable de la situación, el capitalismo, y con ello olvidamos que las personas que reciben prestaciones sociales y comparten vivienda, lo hacen por necesidad económica no por opción libre.

 

LA INSUFICIENCIA DE LAS PRESTACIONES SOCIALES PARA PALIAR LA POBREZA

Ante esta realidad cada vez son más las personas que necesitan acceder a las prestaciones sociales. Mientras que en 2008 el número de personas perceptoras de la Renta de Garantía de Ingresos (RGI) en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa era de 29.585, a marzo de 2017 el número ha ascendido a 63.280 personas (¡se ha duplicado!). De éstas el 56,6% son mujeres, el 72,4% tienen DNI español, desmintiendo esos discursos xenófobos y racistas que culpabilizan de la situación a las personas migrantes, y el 65% son personas con empleo o con prestaciones derivadas del empleo [el 19,6% son parte de esa nueva clase social llamada “trabajadores pobres” (8.196 mujeres y 4.217 hombres), el 25% son pensionistas (10.622 mujeres y 5.111 hombres) y el resto personas que cobran el paro]. En Nafarroa Garaia 31.889 personas (51,1% mujeres) percibieron el año pasado la Renta Garantizada (RG), antes Renta de Inclusión Social (RIS), cuando en 2008 eran 3.162 (¡se ha multiplicado por diez!). Al igual que en las otras tres provincias, en Nafarroa Garaia también es muy mayoritario el porcentaje de perceptores con DNI español, el 71,9%, y el 35,9% es menor de edad. Estos datos reflejan claramente el fracaso de las políticas implementadas desde ambos gobiernos. Cabe destacar que muchas personas ni siquiera tienen acceso a estas prestaciones aun estando “en riesgo de pobreza y exclusión social”.

En Araba, Bizkaia y Gipuzkoa en 2008 el importe medio por persona perceptora era de 7.510,56 euros anuales en precios corrientes de 2008 (222,2 millones de euros presupuestados), que para ser equiparables en poder de compra a valores monetarios de 2017, habría que aplicarles la inflación acumulada (11,5%), y esto nos daría 8.374,27 euros por persona perceptora. En 2017 el importe medio por persona perceptora ha descendido hasta los 6.483,88 euros anuales. Solo para mantener el mismo nivel de protección de 2008, el presupuesto de 2017 debería de ser de 529.923.805,6 euros (frente a los 410.300.000 euros presupuestados), con lo que el presupuesto de RGI de 2017 respecto al de 2008, teniendo en cuenta la inflación y el número de personas perceptoras, ha disminuido un 23%. En Nafarroa Garaia, aunque el aumento de esta partida respecto de 2015 es considerable (55%), en 2008 el importe medio por persona perceptora era de 6.306,13 euros anuales en precios corrientes de 2008 (19,94 millones de euros presupuestados), que para ser equiparables en poder de compra a valores monetarios de 2017, habría que aplicarles la inflación acumulada (9,2%), y esto nos daría 6.886,3 euros por persona perceptora. En 2017 el importe medio por persona perceptora ha descendido hasta los 2.758,37 euros anuales. Solo para mantener el mismo nivel de protección de 2008, el presupuesto de 2017 debería de ser de 219.597.220,7 euros (frente a los 87.961.852 euros presupuestados), con lo que el presupuesto de RG de 2017 respecto al de 2008, teniendo en cuenta la inflación y el número de personas perceptoras, ha disminuido un 60%. Pero la realidad es aún más demoledora. Que el importe medio por persona haya disminuido no significa que las personas que accedan a las prestaciones vayan a cobrar menos de lo estipulado, sino que muchas personas no podrán acceder a las prestaciones por haberse terminado el presupuesto antes de cubrir toda la demanda.

 

PARA HACER FRENTE A LA PRECARIZACIÓN SOLO NOS QUEDA LA ORGANIZACIÓN Y LA LUCHA

En nuestros pueblos se va haciendo visible la pobreza “en sus múltiples formas”, como la llamada “pobreza energética”. Pero podríamos hablar de “pobreza nutricional”, “pobreza de cuidados”, “pobreza cultural”… en definitiva mostrar de forma parcial o dividir en segmentos lo que es un todo: la pobreza económica manifestada en múltiples partes. La situación de las mujeres no solo es peor sino que se degrada mucho más  rápidamente que la de los hombres, ya que el empeoramiento de las condiciones de vida por culpa de la precariedad social es mucho más evidente. Las mujeres constituyen el sector social con mayor riesgo de padecer nuevas formas de pobreza (existen 5 mujeres por cada hombre en dicha situación).

Ante esta situación, defendemos que ha de establecerse un criterio homogéneo para definir y determinar el umbral de la pobreza. Nuestra propuesta pasa por indexar los salarios al PIB per cápita:

- El SMI no debería nunca de ser inferior al 50% del PIB per cápita

- Ninguna  prestación  debería  ser  inferior  al  37,5%  del  PIB  per  cápita,  que pasaría a ser considerado el umbral de la pobreza

En base al análisis anterior podemos afirmar que no se han realizado unos presupuestos participativos, primero porque el debate y las posibles enmiendas se hacen solamente en una parte del presupuesto: el presupuesto de gastos. Y luego porque tanto la población como los diferentes agentes sociales no podemos participar ni en la elaboración ni en la discusión del documento presupuestario. Los presupuestos de 2017 para Hego Euskal Herria no van a repartir la riqueza de una manera más equilibrada, no se van a garantizar unos servicios sociales públicos y de calidad y no se van a garantizar los derechos sociales básicos. Especialmente el derecho de toda persona a percibir unos ingresos mínimos dignos. Los presupuestos de 2017, al igual que los anteriores, no van a garantizar unos ingresos superiores al umbral de la pobreza que defendemos. Son pues unos presupuestos antisociales y no participativos.


¡LUCHA POR TUS DERECHOS SOCIALES!

¡HAZ FRENTE A LA PRECARIEDAD!

¡TRANSFORMA LA SOCIEDAD!


en Euskal Herria, 06-05-2017

 

 

icon Análisis crítico prestaciones sociales 2017 HEH