Analisis de presupuestos 2017

ELKARTZEN EXIGE UNOS PRESUPUESTOS PARTICIPATIVOS Y QUE REPARTAN LA RIQUEZA COMO INSTRUMENTO PARA PONER FRENO AL MODELO PRECARIO QUE DESDE LAS DIFERENTES INSTITUCIONES SE NOS IMPONE.


Los presupuestos un instrumento de política económica a favor del capitalismo.

Los presupuestos son un instrumento clave para repartir la riqueza y garantizar a todas las personas los mínimos necesarios para vivir con dignidad. No podemos dejar en manos del poder capitalista y sus partidos del régimen las decisiones en materia presupuestaria. Tenemos que tomar la iniciativa y ser conscientes de que hablar de presupuestos es hablar de cómo recaudamos, en qué gastamos lo recaudado y quién decide cómo se lleva a cabo este proceso. No estamos hablando sólo de gastos.

Año tras año vemos como las rentas más bajas siguen soportando el mayor peso de los impuestos. La crisis es una excusa para seguir profundizando en los rasgos básicos de la regresiva estructura impositiva del capital. Los impuestos indirectos, que no tienen elementos de progresividad, siguen aumentando superando ya más de la mitad de la recaudación (53,53% en 2017 frente al 46% presupuestado en 2008), de modo que el mayor peso sigue recayendo sobre las espaldas de la clase trabajadora y los sectores populares. La presión fiscal sigue siendo una de las más bajas de Europa lo que se resume en una bajada en la recaudación. A esto hay que añadirle el aumento del fraude fiscal, que superaría los 10.000 millones de euros y la impunidad de la que gozan las grandes fortunas.

Aun teniendo menos ingresos seguimos pagando el cupo y el convenio. Cada vez pagamos más a Madrid por su endeudamiento (gastos militares, trasferencias no asumidas, grandes infraestructuras...etc). En total, para 2017, Euskal Herria trasvasará a Madrid más de 1.700 millones de euros en concepto de cupo y convenio aun habiendo una significativa bajada en la aportación de Nafarroa.

Si a las continuas privatizaciones, trasvases de dinero público a la iniciativa privada y recortes en todos los ámbitos, le sumamos el incremento exponencial del desempleo, (con más de 176.600 personas en desempleo y una tasa de temporalidad del 93%) tenemos la imagen clara del abandono que sufren las clases populares, desde el principal instrumento de la política económica, el presupuesto.

Sin embargo las obras faraónicas (TAV, Superpuertos, Supersur...etc.) se mantienen para seguir llenando los bolsillos de los de siempre. Un ejemplo demoledor, el valor total presupuestado y comprometido para el TAV entre 2010 y 2018 asciende en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa a 2.570,47 millones de euros. Si se comparan estos 2.570 millones con los 108,9 destinados en 2016 a toda la Viceconsejería de vivienda (presupuestos prorrogados hasta marzo de 2017), vemos que el TAV se lleva un importe (en 8 años) igual al presupuesto de vivienda de 25 años. En Nafarroa otro tanto de lo mismo; tienen comprometidos en el TAV más de 1,25 millones de euros, que además se esconde y ni siquiera se incluye en el “techo de gasto”. Mientras que al departamento de acceso a la vivienda y fomento para la edificación se destinan 53,90 millones de euros, cuando en 2008 se destinaron 273,88 millones, dejando a las claras la tibieza de las medidas implementadas por el gobierno del “cambio” que se limitan a arañar la superficie y a repartir un poco más de migajas sin atreverse a ir a la raíz del problema.


Los presupuestos 2017, son papel mojado, siguen sin responder a los objetivos que proclaman los partidos en el gobierno.

La poca importancia que le dan desde el ámbito político a los presupuestos, queda de manifiesto en que por un lado prorrogan los mismos (el año pasado los de Nafarroa y este año los que afectan a Araba, Bizkaia y Gipuzkoa) con escusas de mejorarlos o realizar “cambios profundos en su dirección” pero sin cambiar sustancialmente nada; y por otro lado, la clase política tiene tan poca vergüenza que ya ni siquiera cumplen lo que dicen. Estamos asistiendo a decretos a golpe de ley, recortes anuales, ajustes presupuestarios de lo previamente recortado con lo cual, los presupuestos como documento, han perdido toda su validez jurídica, se han convertido en papel mojado.

Desde los diferentes gobiernos se nos dice que los presupuestos son los más sociales posibles, cuando la realidad nos muestra que la verdadera participación del gasto social directo realizado por las instituciones públicas vascas se va hundiendo paulatinamente.

El creciente peso de la deuda está hipotecando el verdadero gasto social de toda la década que viene, donde la recaudación será absorbida casi en exclusiva por el Cupo, el pago de la deuda y el propio mantenimiento burocrático del sector público. Ya hemos comentado que para el 2017, Madrid recibirá más de 1.700 millones de euros en concepto de cupo y concierto a lo que hay que sumarle el endeudamiento masivo que estamos sufriendo. La deuda pública en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa en el tercer trimestre de 2016 se situaba en 10.264 millones de euros (esta cifra supone que la deuda alcanzó el 15,20% del PIB). Si comparamos la deuda del tercer trimestre de 2016 con la del mismo trimestre del 2015 vemos que la deuda anual se ha incrementado en 492 millones de euros (en los últimos siete años de crisis se ha multiplicado por 12). En Nafarroa aunque la partida destinada al pago de la deuda se ha reducido con respecto del año pasado (de 529,62 millones de euros a 387,83), la deuda pública sigue creciendo: en el tercer trimestre de 2016 se situó en 3.678 millones de euros (el 19,70% del PIB de Nafarroa) lo que supone un incremento de 174 millones de euros respecto del mismo trimestre del 2015.

Las partidas destinadas a los diferentes departamentos como educación, sanidad o vivienda continúan siendo afectadas por recortes en periodo de crisis o son ridículas. En Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, el gasto en sanidad en 2016 (presupuestos prorrogados hasta marzo de 2017) asciende a 3.421,97 millones de euros frente a los 3.384,68 millones de 2015 o los 3.162,57 millones de 2008, lo que significa un descenso del gasto real de un 2,2% en el periodo 2008-2016. En Nafarroa el gasto de personal se lleva la mitad del presupuesto que el gobierno “del cambio” ha destinado a sanidad, siendo este de un total de 1.041,64 millones de euros. El esfuerzo público invertido en salud respecto al porcentaje de nuestra riqueza es claramente insuficiente.


Para hacer frente a la precarización solo nos queda la organización y la lucha.

La lógica capitalista aboca a privatizar todavía más sistemáticamente los recursos naturales a fin de que todos los recursos de la naturaleza, sin excepción, sean transformados en mercancías, de igual manera está sucediendo con los diferentes servicios públicos y sociales, donde continuamente vemos el trasvase de ingentes cantidades de dinero público a bolsillos privados.

La respuesta para sostener la demanda, el consumo, ha sido la del endeudamiento continuo. La deuda global aumenta para poder sostener la acumulación del capital globalizado, la deuda local para mantener los negocios de los amiguetes y concentrar  riqueza en cada vez menos manos. Así se explica que 1 de cada 3 personas estén por debajo del umbral de pobreza (siguiendo metodología del 37,5% del PIB per cápita).

La cada vez menor capacidad de decisión de las diferentes instituciones ante el capital transnacional y financiero (el poder de decisión de los diferentes niveles de las instituciones burguesas acompaña al proceso inherente al capitalismo de concentración y centralización), muestra a las claras el posicionamiento de las mismas en favor de “los de arriba” a expensas de los pueblos y de sus clases trabajadoras.

Siguen haciendo negocio a costa de los derechos de las personas y continúan con los recortes sociales. No existe voluntad de que pague más quien más tiene y así poder empezar a repartir la riqueza. Prefieren decir que no hay dinero y recortar derechos y calidad de vida a la clase trabajadora y los sectores populares.

La caída del gasto público social tiene tres componentes principales, uno es consecuencia directa del aumento de la bajada de la recaudación fiscal, dos, por la  eliminación de  la  autonomía presupuestaria de Hego Euskal Herria y tres, el  crecimiento  exponencial  del  endeudamiento  (para  gasto  no social) y su coste financiero. Ante esta realidad solo nos queda decir con rotundidad que:

No se van a confeccionar unos presupuestos participativos, primero porque el debate y las posibles enmiendas se hacen solamente en una parte del presupuesto: el presupuesto de gastos. Y esto es crucial ya que es el capítulo de ingresos el que determina el gasto presupuestario posible. Y luego porque tanto la población como los diferentes agentes sociales no podemos participar ni en la elaboración ni en la discusión del documento presupuestario.

No se va a repartir la riqueza de una manera más equilibrada, debido al tratamiento de favor concedido a las rentas de capital, a las de alquileres, a los beneficios empresariales y al fraude fiscal y a la escasa voluntad de gasto en políticas sociales.

No se van a garantizar los derechos sociales básicos [derecho a vivienda y unos ingresos superiores al umbral de la pobreza (calculado como el 37,5% del PIB per cápita de un territorio)] y no se van a garantizar unos servicios sociales públicos y de calidad.

Por todo ello exigimos la participación en la elaboración y toma de decisión de los presupuestos, para que respondan a las verdaderas necesidades de las personas. Tenemos que organizarnos, luchar y recordarles que nuestros derechos ni se negocian ni se pactan, se respetan y se ponen los medios para garantizarlos. Hacemos un llamamiento a toda la población a organizarse, salir a la calle, movilizarse y luchar por unos presupuestos participativos que repartan la riqueza.

 



¡LUCHA POR TUS DERECHOS SOCIALES!
¡HAZ FRENTE A LA PRECARIEDAD!
¡TRANSFORMA LA SOCIEDAD!


En Euskal Herria, 2016-12-23