Fechas significativas

Día internacional del derecho a la salud y seguridad en el trabajo

28/04/2015

Un año más, el 28 de Abril, Día Internacional del Derecho a la Salud y Seguridad en el Trabajo, debe hacernos reflexionar sobre que la gran cantidad de accidentes laborales que se registran cada año, no son fruto de la casualidad o la mala suerte, los accidentes laborales son consecuencia directa del sistema de producción, un sistema que prioriza la productividad y los beneficios por encima de la salud y la vida de las personas trabajadoras. Son producto del ansia por aumentar los beneficios de la clase empresarial y de la ineficacia de las instituciones en materia de salud laboral. Ante esta situación no podemos mirar hacia otro lado, cuando a las personas trabajadoras no se nos asegura que cuando finalicemos la jornada laboral podamos regresar a casas sanas y salvas.

Los datos oficiales, son estremecedores, según OSALAN, en Bizkaia, Araba y Gipuzkoa en 2013 se produjeron 27.627 accidentes laborales, mientras que según el Instituto Navarro de Salud Laboral el número de accidentes laborales fue de 20.318. Si miramos con perspectiva observamos que en el periodo entre el 2007 y el 2014, son 619 las personas que murieron en sus puestos de trabajo consecuencia directa de la explotación. El problema es estructural, es funcional al sistema capitalista, ya que cada cinco días muere una persona trabajadora en nuestro pueblo; el sistema capitalista no está diseñado para entender la frustración producto de la alienación de las personas que día a día venden su fuerza de trabajo, ni tampoco para empatizar con el sufrimiento de las familias y amistades que quedan rotas cuando alguien pierde la vida trabajando.

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Bilbon, Maiatzak 1ean egin bat Herri Mugimenduarekin

24/04/2015

Manifestua:

Bilbo industria hiria izan da historikoki. Bere itsasadarraren ertzean ikaragarrizko azpiegitura industrialak eraikitzen ziren, eta milaka izan ziren nekazalguneetatik gure hirira mugitu zirenak, errealitate langile hori eta hamarkadetan gure hiribildua ezaugarritu duen klase identitate indartsua garatuz. 80 hamarkadak birmoldatze industriala ekarri zuen, eta baita Estatu espainiarrak Kapitalaren Europaren agintaritza gero eta neoliberalagoaren aurrean erakutsitako mendekotasuna ere. Ekoizpenaren sektore estrategiko bat suntsitzeaz gain, birmoldatze honek langile mugimendu artikulatu eta borrokalaria erraustu zuen, zeina mugimendu sozialetan eta herri mugimenduan sustraitua zegoen.

 

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21 de marzo dia internacional contra el racismo y la xenofobia

21/03/2015

EL CAPITALISMO EXPLOTA Y PRECARIZA, Y EN CONSECUENCIA PROVOCA UNA DUALIZACIÓN DE LA SOCIEDAD. ¡LA IDEOLOGIA DEL CAPITALISMO ES XENOFOBIA!

El racismo y la xenofobia se asientan en la estructura ideológica política y económica de las sociedades, manifestándose mediante la explotación, opresión y dominación de las naciones y de los pueblos. A lo largo de la historia todas las políticas expansionistas han tenido y tienen la justificación ideológica de proclamarse superiores a los pueblos que explota, oprime y domina, diciendo que lo hace por su bien, para educarlos y civilizarlos.

Los europeos “descubrieron” al sur del “viejo mundo” un continente repleto de “negros”. En 1492, Colon, “con la ayuda de Dios” y del capital mercantil, “descubrió” un continente al occidente del “viejo mundo” con abundantes “indios”. No existían en América “indios”, como tampoco había en África “negros”, porque ningún grupo étnico se denominaba así. El interés de explotación de los colonizadores exigía su existencia, eran el producto necesario del proceso de colonización, ni ser humano ni animal, sino un término medio entre ambos. Posteriormente, este esquema se refuerza en el brutal lenguaje del nazismo, donde los “Untermenschen” (infrahumanos) que en su totalidad constituyen los “Randvölker” (pueblos marginales) que sirven a los “Herrenvölker” (pueblos dominantes) del primer mundo, como esclavos de trabajo.

Capitalismo es sobre todo polarización y concentración de riqueza. Por un lado seguridad y consumo para ese 10% de la población mundial que posee el 83% de la riqueza y por otro lado desempleo, precariedad, pensiones de miseria, problemas de acceso a la sanidad, educación e incluso a la alimentación básica, donde el “pauperismo” es un hecho contemporáneo y coetáneo. En la década de los años 1990 se afirmaba que de seguir la tendencia actual, la mitad de la humanidad estaría en situación de pobreza absoluta entre 2050 y 2075, pero este proceso se ha acelerado, ya que desde 2010, la mitad de la humanidad malvive con sólo 2% de la riqueza del planeta.

Hoy, 21 de marzo, en el día internacional contra el racismo y la xenofobia, “la frontera sur de la vieja Europa sigue siendo una inmensa tumba” como bien afirma SOS racismo. En este sentido coincidimos en el análisis con todas aquellas organizaciones que no dudan en señalar al racismo institucional como el ejemplo más grave de racismo y xenofobia que se produce actualmente en Europa, y cuya máxima expresión son las actuales políticas y leyes de extranjería. Estas políticas, sitúan por un lado, a los colectivos de personas migrantes y asiladas en el centro de sus estrategias de seguridad, en sus estrategias policiales y militares; por otro lado, incrementan el control social, la criminalización y la represión en las propias “democracias occidentales” y, para colmo; justifican y alientan la injerencia y la intervención en terceros países.

Conviene recordar que, las políticas de extranjería, lo que en realidad hacen es, establecer y regular a quién, y bajo qué condiciones, se reconocen los derechos de residencia, ciudadanía y nacionalidad, junto a todo aquello que se desprende de los mismos. Ello nos lleva a situaciones como que las personas que procedemos de fuera de los Estados de la Unión Europea seamos empujados, consecuencia de estas políticas, a la precariedad, vulnerabilidad y desamparo, en un pueblo como el vasco, al que se le niegan los instrumentos para garantizar nuestra incorporación plena en esta sociedad.

Desde Elkartzen reivindicamos el derecho a que seamos las personas que vivimos y trabajamos en Euskal Herria, sea cual sea nuestra procedencia, las que podamos tomar nuestras propias decisiones, sin injerencias ni imposiciones externas. El ejercicio de este derecho, se hace aún más necesario para este pueblo en una coyuntura de crisis económica como la actual, donde el capitalismo global y los gobiernos de los Estados, aprovechan la existencia de personas con diferentes derechos para precarizar aún más las condiciones laborales y generar división, desconfianza y enfrentamiento entre la clase trabajadora vasca.

Entre 2008-2014, en plena crisis económica, a pesar de los niveles crecientes de pobreza, toda una batería normativa ha ido recortando los derechos sociales conquistados, endureciendo las condiciones para acceder a ellos al conjunto de la población, pero especialmente a las personas migradas. Esto lo observamos en la negativa al acceso a la sanidad, en las identificaciones racistas, en la discriminación laboral, en el aumento del tiempo de empadronamiento, en la reducción a dos unidades convivenciales por vivienda que pueden recibir prestación, o en la creación de “La Alta Inspección” sobre los servicios sociales, con el marketing de “culpabilizar a la persona perceptora”, lanzando el mensaje de un sistema insostenible por “el gran número de personas preceptoras defraudadoras”. Estas y otras medidas, por no hablar de las actitudes racistas y xenófobas de instituciones y cargos públicos, como la de algunos alcaldes, hacen que seamos las personas migrantes las que con mayor crudeza suframos los efectos de la explotación y el proceso de precarización propios del sistema capitalista. Siendo nosotras, las mujeres migrantes, hoy tan criminalizadas, las mayores explotadas por este sistema que nos utiliza como esclavas sexuales o esclavas de los cuidados.

En este sentido desde Elkartzen creemos que el reparto del trabajo productivo y reproductivo y el establecimiento de un umbral de pobreza (37,5% del PIB per capita) y de un salario social igual o superior a esa cantidad, es esencial para impulsar y asegurar la participación social activa de las personas migrantes y asiladas. El establecimiento del umbral de pobreza es vital para nosotras porque es un instrumento eficaz para reducir las desigualdades sociales y laborales. Ayuda a garantizar unas condiciones de trabajo más dignas que las actuales para las personas migrantes y asiladas, así como para hacer frente a la explotación, a los recortes sociales y a los laborales. De igual manera reparte la riqueza generada por todos de una manera más equilibrada, así como que nos protege de la discriminación y criminalización social; pero lo más importante es que asegura un aumento de la autoestima y aporta una dignidad mínima a toda persona, independientemente de cuál sea nuestro origen.

El Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial se celebra el 21 de marzo, ese día, en 1960, la policía abrió fuego y mató a 69 personas en una manifestación contra la "ley de pases" del apartheid que se realizaba en Sharpeville, Sudáfrica. Al proclamar el día en 1966, la Asamblea General de la ONU instó a la comunidad internacional a redoblar sus esfuerzos para eliminar todas las formas de discriminación racial. 49 años después, en nuestro pueblo se fomenta el enfrentamiento racial entre personas y se nos anima a que busquemos en nuestro alrededor a las personas que cobran un subsidio de miseria para enfrentarnos con ellas por su color de piel o por su procedencia. Es hora de despertar, de concienciarse y de plantarle cara al sistema. Avanzar en la lucha ideológica y práctica en la superación del racismo y la xenofobia en nuestro propio pueblo, es la mejor forma de ayudar al resto de pueblos del mundo. Ante esta guerra soterrada que están librando contra la inmensa mayoría de la población llamamos a la movilización contra el racismo y la xenofobia para ir dando pasos en la transformación social.

¡EN EUSKAL HERRIA, NINGUNA PERSONA SIN DERECHOS!

¡LUCHA POR TUS DERECHOS SOCIALES!

¡HAZ FRENTE A LA PRECARIEDAD!

¡TRANSFORMA LA SOCIEDAD!


ELKARTZEN, en Euskal Herria a 21 de Marzo de 2015

Viva el día internacional de la mujer trabajadora

08/03/2015

¡VIVA EL DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER TRABAJADORA! ¡LA IDEOLOGIA DEL CAPITALISMO ES PATRIARCAL!

El patriarcado se asienta en la estructura ideológica política y económica de las sociedades, manifestándose mediante la explotación, opresión y dominación de la mujer. Así, la división sexual del trabajo es irrenunciable e utilizada por el capitalismo para su supervivencia. La ideología patriarcal se impone en todas las esferas de nuestras vidas, de tal forma que hombres y mujeres, no sufrimos de igual forma las consecuencias de la precarización.

Si en 1996 por cada hombre en situación de pobreza había 3 mujeres, hoy en 2015, ¡por cada hombre en situación de pobreza hay 5 mujeres! El capitalismo está produciendo un proceso de empobrecimiento en amplios sectores de la población mundial y esta situación no es neutral en materia de género, en total, hay 12 millones de mujeres que viven en la pobreza más que hombres en la Unión Europea. En Euskal Herria la precariedad se instala en el ámbito laboral, con más de 234.000 personas en paro, pero además las mujeres estamos siendo discriminadas en el mundo laboral como lo demuestra una mayor tasa de desempleo (16’2%), una mayor tasa de temporalidad (24’2%), un salario un 30% más bajo, o que más del 80% de las jornadas parciales las realicemos mujeres. En este contexto de empobrecimiento creciente, tener empleo ya no es una salvaguarda de protección ante las situaciones de pobreza. La existencia de mujeres trabajadoras pobres rompe con la idea de que la integración en el mercado laboral es la condición básica para evitar la pobreza, la exclusión social, la privación material o la desigualdad entre géneros.

Pero, la precariedad, discriminación y explotación va más allá de lo laboral y se extiende a todos los aspectos de las condiciones vitales de las mujeres como lo demuestra la gran diferencia en la distribución de rentas entre hombres y mujeres. Mientras los hombres obtienen una renta total promedio de 25.258€, las mujeres contamos con una de 14.534€; es decir, los hombres obtienen una renta personal de 10.724€ anuales más que las mujeres. Por otro lado señalar que según datos de Lanbide, a final de octubre de 2014 eran 65.479 las personas perceptoras de la Renta de Garantía de Ingresos.

 

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Seis de cada diez perceptoras de la RGI somos mujeres de edades comprendidas entre los 35 y 50 años, y casi un tercio son pensionistas que necesitan completar su pensión por ser muy baja, de las cuales muchas somos mujeres. Los diferentes análisis de la incidencia de las distintas formas de pobreza en función del género revela en todos los casos la peor situación comparada de los hogares encabezados por mujeres. La incidencia de la pobreza real resulta de hecho tres veces superior en hogares encabezados por una mujer, esto es 11,1 frente a 3,7%. Junto a esta realidad, la inmensa mayoría de los hombres, al margen de su edad, piensan que lo que hacemos las mujeres en casa no es trabajo, o que si es trabajo, es un trabajo que no tiene tanta importancia, que aunque canse, nunca es tan pesado como el trabajo asalariado.

Creen incluso que las mujeres que sufrimos la doble jornada de trabajo, dentro y fuera de casa, no estamos doblemente explotadas porque en casa no padecemos explotación alguna. En la medida en que el trabajo doméstico siga siendo un "trabajo que no existe", tampoco existirá la opresión. Pero el mantenimiento del trabajo doméstico no responde sólo a los intereses particulares de los hombres sino también a los del capitalismo porque el trabajo de las mujeres en casa supone un considerable ahorro en el capital variable y un aumento consiguiente de la masa de plusvalía, de ahí que la familia patriarcal actual se sustente en la invisibilización del trabajo doméstico realizado por la mujer, que es el grueso del trabajo socialmente necesario.

Por esta razón es más necesario que nunca visibilizar este trabajo, el trabajo reproductivo que recae sobre nuestras espaldas. El tema es tan trascendental que ningún modelo de cambio puede construirse sobre valores que regeneran lo que se quiere cambiar. La ausencia de reparto del tiempo de trabajo (productivo y reproductivo), la creciente privatización de los servicios sociales y públicos y la discriminación de género, hacen que seamos las mujeres las que con mayor crudeza suframos los efectos de la explotación y el proceso de precarización propios del sistema capitalista.

Los diferentes recortes sociales, en especial en protección social, educación y sanidad y la violencia machista, hacen que cada vez seamos más las mujeres que nos encontramos en una situación de desamparo, eventualidad inestabilidad y miedo, lo que nos empuja a aceptar la sumisión y la explotación. Esta situación está provocando una sociedad y una clase trabajadora cada vez más disgregada y sometida, donde se nos está restando tiempo para la participación social activa, en especial, a nosotras, vuestras compañeras de lucha, las mujeres que vivimos y trabajamos en Euskal Herria.

En este sentido creemos que el reparto del trabajo productivo y reproductivo y el establecimiento de un umbral de pobreza (37,5% del PIB per capita) y de un salario social igual o superior a esa cantidad, es esencial para ir dando pasos en la superación del sistema patriarcal.

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