Una reflexión sobre el momento actual

CASI UNA DÉCADA DESPUÉS DEL ESTALLIDO DE LA “CRISIS” EL SISTEMA AVANZA EN EL SOMETIMIENTO Y LA EXPLOTACION DE  LA CLASE TRABAJADORA Y LOS SECTORES POPULARES.

UNA REFLEXIÓN SOBRE EL MOMENTO ACTUAL - Resumen

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Son millones las personas que subsisten en nuestro planeta en condiciones de precariedad, de pobreza o de miseria. La explotación y dominación a la que someten las élites políticas y económicas a amplios sectores de la población provocan estas situaciones, que en las últimas décadas están aumentando. Los datos son escandalosos, hoy mismo, al cabo del día, habrán muerto de hambre en el mundo más de 17.280 personas y en la Unión Europea habrá 123 millones de personas viviendo en situación de pobreza (casi un 25% de la población). Estas situaciones de pobreza y desigualdad creciente que acarrea la concentración mundial de la riqueza en unos pocos países industrializados también se refleja en Euskal Herria ya que un tercio de la población (¡1 de cada 3!) de Euskal Herria sobrevive por debajo del umbral de pobreza según la metodología que utilizamos (37,5% del PIB per cápita).

Elkartzen es un movimiento popular por los derechos sociales de todas las personas que vivimos y trabajamos en Euskal Herria. Somos conscientes de que así como estos derechos sociales están interrelacionados, son muchos más los factores que inciden y definen la realidad en la que nos movemos. La realidad es muy amplia y no podemos abarcarla toda. Siendo conscientes de ello, con esta breve reflexión sobre el momento actual pretendemos ayudar a percibir en su conjunto la realidad que padecemos y señalar las claves que a nuestro entender nos pueden ayudar a situarnos. Para ser capaces de cambiar y transformar esta realidad debemos basarnos en análisis certeros de la misma.

Como ya decíamos y argumentábamos extensamente en el análisis de la crisis en 2009, nos encontramos ante una crisis sistémica, esto es, social, energética, ecológica, alimentaria...etc. En estos últimos años, la denominada “crisis” es un fenómeno que se ha incrementado. Aunque los datos macroeconómicos hayan mejorado, es decir, el capital ha mejorado, la situación de cada vez más aspectos de la vida y de cada vez más sectores populares ha empeorado. La respuesta para sostener la demanda ha sido el endeudamiento continuo y masivo. La deuda global aumenta para poder sostener la acumulación del capital globalizado en detrimento de los pueblos y de las personas.

Esta decadencia, a diferencia de otras crisis, viene profundamente marcada por el hecho de que el actual es un contexto saturado de capitalismo, con fuertes espacios resistentes o poco manejables en la “periferia”, con numerosos recursos naturales decisivos en rápido agotamiento y un medio ambiente global desquiciado. El capitalismo global elabora y pone en ejecución estrategias de rapiña periférica destinadas a apropiarse y explotar intensamente hasta el agotamiento al conjunto de recursos naturales del planeta y exprimir hasta su extinción los mercados periféricos (Afganistán, Irak, Siria, Libia, Yemen, Ucrania…). Una y otra vez vemos como se persigue generar Estados fallidos para poder saquearlos más fácilmente. La lógica capitalista aboca a intentar privatizar todavía más sistemáticamente los recursos naturales a fin de que todos los bienes de la naturaleza, sin excepción, sean transformados en mercancías. A este proceso además le llaman transición hacia una economía verde.


Crisis sistémica decíamos, y es que lo que diferencia a una crisis sistémica o estructural de aquellas otras que no lo son, es el hecho de que los mecanismos que habitualmente tienen los sistemas para corregir las desviaciones, desajustes o errores ya no surten efecto y por lo tanto el propio sistema se encuentra con limitaciones de difícil superación. A continuación exponemos algunas de las más importantes contradicciones.

Agotamiento del espacio geográfico y los sectores económicos que garantizan la incesante acumulación de capital. “el crecimiento capitalista está basado en la reinversión del capital excedente de cada momento (…) [y] esto se va haciendo crecientemente difícil según aumenta exponencialmente el excedente y a la vez que se agota el espacio de expansión y los recursos. (…) Es decir, que cuanto más se crece más difícil es seguir creciendo, especialmente cuando el crecimiento tiende a ser exponencial” 1

Imposibilidad de la llegada de un nuevo periodo expansivo. En la actualidad la tecnología está imposibilitada de modelar la satisfacción de las necesidades sociales bajo la forma de mercancías de gran productividad y consumo masivo, capaz de generar un círculo virtuoso de crecimiento y desarrollo. Hacia fines de los años sesenta y principios de los setenta la sustitución tecnológica ha llegado al límite posible para aumentar la tasa de ganancia en Occidente. La vida media útil del capital fijo se redujo tanto que el costo tecnológico por transferir al producto (o servicio) ya no es compensado por la reducción en el costo laboral al emplear esa nueva tecnología. El capital tiende a la financiarización de la economía evitando el factor trabajo.

El pico de Hubbert o agotamiento del petróleo. El petróleo, cuya energía constituye la base material de la reproducción del sistema capitalista se agota, y no hay ninguna otra capaz de reemplazarlo. De la energía que consume el planeta hoy en día solo el 10% es dedicado a la generación eléctrica, el restante 90% se destina al transporte.2 Y como las energías renovables modernas y la nuclear sólo producen electricidad quedaría sin resolverse el problema de la energía para el transporte.

Sólo un crack sin precedentes podría restablecer la dinámica habitual de las Grandes Crisis: depuración de ingentes capitales no competitivos e improductivos para reemprender un nuevo ciclo de crecimiento. Pero ¿cómo realizarlo en la era nuclear?, ¿cómo deshacerse de las monstruosas cifras de capital ficticio circulando por el planeta, que pueden alcanzar más de 20 veces el PIB mundial?, ¿cómo destrozar todo un entramado productivo mundial manteniendo la “gobernanza”? Del “mundo unipolar” al “mundo multipolar”, se van alimentando las ilusiones en torno a la renovación del capitalismo global a partir de la periferia, pero los datos sobre China, India, Brasil, Rusia, etc., muestran la integración de esas economías a la red financiera global centrada en los espacios especulativos de occidente. Y en este choque, los pueblos nos vemos atrapados entre imperialismos y las personas, entre explotación y pobreza.

Cada vez hay menor capacidad de decisión de las diferentes instituciones de los Estados ante el capital transnacional y financiero ya que el poder de decisión de los diferentes niveles de las instituciones burguesas queda anulado de facto frente a la inherente necesidad del capital de concentrarse y centralizarse, esto es, un Estado cada vez pinta menos, a no ser que sea, para apuntalar, implementar y reproducir el sistema económico e ideológico vigente, yendo en contra de los intereses de la mayoría de la población.

En opinión de Elkartzen, este proceso de empobrecimiento y precarización de las condiciones vitales de amplios sectores de la población se debe al continuo recorte de derechos sociales y laborales que el sistema necesita para su reproducción. Este proceso ha sido diseñado en cumbres como Maastrich o Lisboa y ha sido implementado también en Euskal Herria a través de leyes y decretos. Se ha llevado a cabo a golpe de Ley, y ha sido dirigido por las élites económicas y políticas de Euskal Herria en una huida hacia delante ahondando en el capitalismo más salvaje. En este proceso de empobrecimiento y precarización la vulneración de tres derechos sociales tienen una especial relevancia: el derecho a vivienda, el derecho a tener unos ingresos mínimamente dignos y el derecho a la participación social activa.

Las aportaciones desde todos los campos son imprescindibles, pensamos que el protagonismo del movimiento popular en la actualidad es, incluso, más determinante para canalizar las transformaciones sociales. Un movimiento popular amplio y formado. Vivimos en el mundo de la sobreinformación, en el que el ruido general al que llaman información no nos deja entender, nos esconde, o nos permite evadirnos de la realidad. Esa terca y despiadada realidad que día a día sufrimos y de la que necesitamos culpables. Esto nos sitúa ante la tesitura de optar entre buscar un chivo expiatorio entre las personas más vulnerables (violencia patriarcal, racista y xenófoba, contra la infancia,…) o dañarnos a nosotras mismas (suicidios, drogadicciones, ludopatías,…), o escoger el camino de la lucha para darle la vuelta a esta situación. Conocemos en gran parte la situación que atravesamos, ahora debemos dar el paso de interiorizarla y hacerle frente.

Por no extendernos os remitimos a nuestra web (www.elkartzen.org), donde están a libre disposición nuestros análisis, pero hoy en día esto sucede, entre otras cosas, ya que todo lo relacionado con la economía se hace a espaldas de la población, sin poder participar en cuestiones decisivas para nuestra supervivencia, permitiendo e implementando un proceso de empobrecimiento y precarización que no es consecuencia únicamente del “devenir” de la economía, sino que es consecuencia directa de la “E” de EXPOLIO (para con la naturaleza y otros pueblos), de la “E” de EXPLOTACION (para con la clase trabajadora y dentro de esta, en especial para con la mujer y las personas migradas), de la “E” de ESTAFA (para con los derechos políticos, económicos y sociales) y de la “E” de EMBUSTE (a cargo de campañas planificadas de marketing para hacernos sentirnos menos mal).

Es necesario superar la frustración ya que todo es posible. A lo largo y ancho del mundo y también en Euskal Herria van apareciendo más luchas a medida que el mal estar va aumentando. Estudiar la realidad para actuar sobre ella y cambiarla para volver a estudiarla y volver a actuar sobre ella para dirigirla en un proceso ininterrumpido (con sus retrocesos, estancamientos y avances) hacia una verdadera independencia de los pueblos en armonía con su entorno, en la que no exista explotación del ser humano por el ser humano.

 

 

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