21 de marzo dia internacional contra el racismo y la xenofobia

EL CAPITALISMO EXPLOTA Y PRECARIZA, Y EN CONSECUENCIA PROVOCA UNA DUALIZACIÓN DE LA SOCIEDAD. ¡LA IDEOLOGIA DEL CAPITALISMO ES XENOFOBIA!

El racismo y la xenofobia se asientan en la estructura ideológica política y económica de las sociedades, manifestándose mediante la explotación, opresión y dominación de las naciones y de los pueblos. A lo largo de la historia todas las políticas expansionistas han tenido y tienen la justificación ideológica de proclamarse superiores a los pueblos que explota, oprime y domina, diciendo que lo hace por su bien, para educarlos y civilizarlos.

Los europeos “descubrieron” al sur del “viejo mundo” un continente repleto de “negros”. En 1492, Colon, “con la ayuda de Dios” y del capital mercantil, “descubrió” un continente al occidente del “viejo mundo” con abundantes “indios”. No existían en América “indios”, como tampoco había en África “negros”, porque ningún grupo étnico se denominaba así. El interés de explotación de los colonizadores exigía su existencia, eran el producto necesario del proceso de colonización, ni ser humano ni animal, sino un término medio entre ambos. Posteriormente, este esquema se refuerza en el brutal lenguaje del nazismo, donde los “Untermenschen” (infrahumanos) que en su totalidad constituyen los “Randvölker” (pueblos marginales) que sirven a los “Herrenvölker” (pueblos dominantes) del primer mundo, como esclavos de trabajo.

Capitalismo es sobre todo polarización y concentración de riqueza. Por un lado seguridad y consumo para ese 10% de la población mundial que posee el 83% de la riqueza y por otro lado desempleo, precariedad, pensiones de miseria, problemas de acceso a la sanidad, educación e incluso a la alimentación básica, donde el “pauperismo” es un hecho contemporáneo y coetáneo. En la década de los años 1990 se afirmaba que de seguir la tendencia actual, la mitad de la humanidad estaría en situación de pobreza absoluta entre 2050 y 2075, pero este proceso se ha acelerado, ya que desde 2010, la mitad de la humanidad malvive con sólo 2% de la riqueza del planeta.

Hoy, 21 de marzo, en el día internacional contra el racismo y la xenofobia, “la frontera sur de la vieja Europa sigue siendo una inmensa tumba” como bien afirma SOS racismo. En este sentido coincidimos en el análisis con todas aquellas organizaciones que no dudan en señalar al racismo institucional como el ejemplo más grave de racismo y xenofobia que se produce actualmente en Europa, y cuya máxima expresión son las actuales políticas y leyes de extranjería. Estas políticas, sitúan por un lado, a los colectivos de personas migrantes y asiladas en el centro de sus estrategias de seguridad, en sus estrategias policiales y militares; por otro lado, incrementan el control social, la criminalización y la represión en las propias “democracias occidentales” y, para colmo; justifican y alientan la injerencia y la intervención en terceros países.

Conviene recordar que, las políticas de extranjería, lo que en realidad hacen es, establecer y regular a quién, y bajo qué condiciones, se reconocen los derechos de residencia, ciudadanía y nacionalidad, junto a todo aquello que se desprende de los mismos. Ello nos lleva a situaciones como que las personas que procedemos de fuera de los Estados de la Unión Europea seamos empujados, consecuencia de estas políticas, a la precariedad, vulnerabilidad y desamparo, en un pueblo como el vasco, al que se le niegan los instrumentos para garantizar nuestra incorporación plena en esta sociedad.

Desde Elkartzen reivindicamos el derecho a que seamos las personas que vivimos y trabajamos en Euskal Herria, sea cual sea nuestra procedencia, las que podamos tomar nuestras propias decisiones, sin injerencias ni imposiciones externas. El ejercicio de este derecho, se hace aún más necesario para este pueblo en una coyuntura de crisis económica como la actual, donde el capitalismo global y los gobiernos de los Estados, aprovechan la existencia de personas con diferentes derechos para precarizar aún más las condiciones laborales y generar división, desconfianza y enfrentamiento entre la clase trabajadora vasca.

Entre 2008-2014, en plena crisis económica, a pesar de los niveles crecientes de pobreza, toda una batería normativa ha ido recortando los derechos sociales conquistados, endureciendo las condiciones para acceder a ellos al conjunto de la población, pero especialmente a las personas migradas. Esto lo observamos en la negativa al acceso a la sanidad, en las identificaciones racistas, en la discriminación laboral, en el aumento del tiempo de empadronamiento, en la reducción a dos unidades convivenciales por vivienda que pueden recibir prestación, o en la creación de “La Alta Inspección” sobre los servicios sociales, con el marketing de “culpabilizar a la persona perceptora”, lanzando el mensaje de un sistema insostenible por “el gran número de personas preceptoras defraudadoras”. Estas y otras medidas, por no hablar de las actitudes racistas y xenófobas de instituciones y cargos públicos, como la de algunos alcaldes, hacen que seamos las personas migrantes las que con mayor crudeza suframos los efectos de la explotación y el proceso de precarización propios del sistema capitalista. Siendo nosotras, las mujeres migrantes, hoy tan criminalizadas, las mayores explotadas por este sistema que nos utiliza como esclavas sexuales o esclavas de los cuidados.

En este sentido desde Elkartzen creemos que el reparto del trabajo productivo y reproductivo y el establecimiento de un umbral de pobreza (37,5% del PIB per capita) y de un salario social igual o superior a esa cantidad, es esencial para impulsar y asegurar la participación social activa de las personas migrantes y asiladas. El establecimiento del umbral de pobreza es vital para nosotras porque es un instrumento eficaz para reducir las desigualdades sociales y laborales. Ayuda a garantizar unas condiciones de trabajo más dignas que las actuales para las personas migrantes y asiladas, así como para hacer frente a la explotación, a los recortes sociales y a los laborales. De igual manera reparte la riqueza generada por todos de una manera más equilibrada, así como que nos protege de la discriminación y criminalización social; pero lo más importante es que asegura un aumento de la autoestima y aporta una dignidad mínima a toda persona, independientemente de cuál sea nuestro origen.

El Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial se celebra el 21 de marzo, ese día, en 1960, la policía abrió fuego y mató a 69 personas en una manifestación contra la "ley de pases" del apartheid que se realizaba en Sharpeville, Sudáfrica. Al proclamar el día en 1966, la Asamblea General de la ONU instó a la comunidad internacional a redoblar sus esfuerzos para eliminar todas las formas de discriminación racial. 49 años después, en nuestro pueblo se fomenta el enfrentamiento racial entre personas y se nos anima a que busquemos en nuestro alrededor a las personas que cobran un subsidio de miseria para enfrentarnos con ellas por su color de piel o por su procedencia. Es hora de despertar, de concienciarse y de plantarle cara al sistema. Avanzar en la lucha ideológica y práctica en la superación del racismo y la xenofobia en nuestro propio pueblo, es la mejor forma de ayudar al resto de pueblos del mundo. Ante esta guerra soterrada que están librando contra la inmensa mayoría de la población llamamos a la movilización contra el racismo y la xenofobia para ir dando pasos en la transformación social.

¡EN EUSKAL HERRIA, NINGUNA PERSONA SIN DERECHOS!

¡LUCHA POR TUS DERECHOS SOCIALES!

¡HAZ FRENTE A LA PRECARIEDAD!

¡TRANSFORMA LA SOCIEDAD!


ELKARTZEN, en Euskal Herria a 21 de Marzo de 2015