Hacia la transformación social, pongamos limite a la pobreza

El próximo 17 de octubre se celebra el Día Internacional contra la pobreza. Somos millones las personas que subsistimos en nuestro planeta en condiciones de precariedad, de pobreza y de miseria. La explotación y dominación a la que nos someten las élites políticas y económicas a amplios sectores de la población provocan que tanto en el mundo como en Euskal Herria la pobreza y la precariedad avancen como consecuencia del sometimiento y la explotación que se ejerce contra las clases trabajadoras y los sectores populares. Los datos son escandalosos y obscenos, cuatro estadounidenses poseen juntos una fortuna superior a la del PIB de 42 estados con más de 600 millones de habitantes. En 1960 había en el mundo una persona rica por cada 30 pobres; hoy la proporción es de 1 a 80, aproximadamente 1.200 millones de personas al año sufren desnutrición y más de 2.200 millones sufren algún grado de pobreza. Según los informes sobre desarrollo humano la lista de “países pobres” ha aumentado en los últimos años, principalmente porque su ubicación, su estructura económica, política, social y otras “desventajas” les impidieron superar los “retos de desarrollo” diseñados por el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) o el Banco Central Europeo (BEC). Esta realidad no es exclusiva de países “no desarrollados”..., en la Unión Europea ya se considera a las personas trabajadoras como potencialmente pobres, así se entiende que más de 80 millones de personas estemos por debajo del Umbral de Pobreza, y en Euskal Herria seamos más de 900.000 personas las que no alcanzamos dicho Umbral, es decir ¡una de cada tres!

Nos encontramos ante a una gran dualización social, hasta el punto que, debido a que las instituciones parecen estar más ocupadas en agradar y beneficiar a las élites económicas que en responder a las necesidades de la población, personas que creían que no se encontraban en esta situación, han tenido que recurrir a la beneficencia o a la caridad. El capitalismo está produciendo un proceso de empobrecimiento en el que cada vez somos más los sectores sociales que nos encontramos en una situación de eventualidad, inestabilidad y desamparo, no ya sólo en época de crisis, que también, sino que debido al continuo recorte de derechos sociales y laborales, aun superada la crisis, el proceso de precarización y explotación persistirá. Esta ofensiva brutal, coordinada y llevada a cabo a golpe de Ley, ha sido dirigida por las élites económicas y políticas de Euskal Herria. La derecha en el gobierno (PNV, UPN, UMP) con la ayuda de PSOE, IU, PSN, PSF... están llevando a cabo este proceso en las diferentes instituciones de Euskal Herria: Leyes de Suelo, Planes de vivienda, reformas en el IRPF, bajadas del Impuesto de Sociedades, supuestas Leyes contra la exclusión, reformas y más reformas del mercado laboral, privatizaciones escandalosas y contra sectores estratégicos y de vital importancia para la población como son la sanidad, la educación, la atención a personas mayores o necesitadas, actitudes y declaraciones racistas por parte de diferentes alcaldes son toda una batería de medidas que están favoreciendo la concentración de rentas y la consecuente precarización de las condiciones vitales de amplios sectores de la población.

Si queremos atajar las situaciones de pobreza y precariedad que se multiplican en Euskal Herria es necesario acabar con el sistema social que de manera progresiva vulnera y merma nuestros derechos y dar pasos hacia un nuevo sistema social y político que supere las relaciones de explotación en las que se basa el actual. En este sentido, ante esta ofensiva del capital, para que Euskal Herria pueda sobrevivir como pueblo, para asegurar su pervivencia y su futuro vemos imprescindible desarrollar y profundizar cuatro ideas, que a nuestro entender son fundamentales. Trabajar menos horas para que todas las personas podamos trabajar y repartir así el trabajo en el ámbito reproductivo. Tender a la eliminación de la explotación que realizamos sobre las personas y los pueblos favoreciendo el equilibrio con la naturaleza. Aumentar el peso de las organizaciones sociales y sindicales, así como aumentar el peso de lo común frente a lo privado. La imperiosa necesidad de avanzar en la construcción de un modelo económico al servicio de la clase trabajadora y de la comunidad.

Los pueblos explotados y las naciones oprimidas estamos siendo exprimidos cada vez más en beneficio del capitalismo estatal, europeo y mundial y Euskal herria es prueba de ello (Cupos, convenios, ataques al trabajo sindical, recorte de derechos sociales, robo de las arcas públicas para engordar negocios privados, TAV, Superpuestos, Incineradoras; desprecio a la voluntad popular, detenciones, presencia policial, prohibiciones,...) La ofensiva del capital es brutal, pero no imparable. Para luchar por nuestros derechos sociales y laborales, se impone la organización de la clase trabajadora. Es en estos momentos cuando mayor valor toma la militancia social. Las diferentes organizaciones populares y sociales somos consientes de que la lucha vale la pena; como lo sabemos miles de personas trabajadoras, migrantes, jóvenes, mujeres, pensionistas, vilipendiadas y explotadas todas nosotras, que actuamos conscientes, ante la barbarie que estamos padeciendo, las revoluciones sociales no las hacen los individuos, las personalidades, por muy brillantes o heroicas que ellas sean.

Las revoluciones sociales las hacen las masas populares. Ante el expolio masivo de lo común y de lo público para privatizarlo, ante la mercantilización de todos los aspectos de nuestra vida, ante la paz social que pretenden volver a vendernos en estos momentos y que no es más que una guerra soterrada contra la inmensa mayoría de la población, ante el miedo y el desamparo, ante la violencia del capital tenemos que plantarle cara, tenemos que reforzar las redes de solidaridad. Porque tenemos fuerza y tenemos alternativas. Por esta razón consideramos que el 17 de octubre no ha de ser un día de resignación, ha de ser un punto de inflexión, un punto de partida en la acumulación de fuerzas, un día de movilización en la toma de conciencia de nuestra situación, un punto de partida en la transformación social.

¡LUCHA POR TUS DERECHOS SOCIALES!
¡HAZ FRENTE A LA PRECARIEDAD!
¡TRANSFORMA LA SOCIEDAD!

Latxe Uranga y Regina Maiztegi en nombre de Elkartzen