17 de octube, día internacional contra la pobreza

EN EUSKAL HERRIA LA POBREZA Y LA PRECARIEDAD AVANZAN COMO CONSECUENCIA DEL SOMETIMIENTO Y LA EXPLOTACIÓN DE LA CLASE TRABAJADORA Y LOS SECTORES POPULARES.

El próximo 17 de octubre se celebra el Día Internacional contra la pobreza. Somos millones las personas que subsistimos en nuestro planeta en condiciones de precariedad, de pobreza y de miseria. La explotación y dominación a la que nos someten las élites políticas y económicas a amplios sectores de la población provocan que tanto en el mundo como en Euskal Herria la pobreza y la precariedad avancen como consecuencia del sometimiento y la explotación que se ejerce contra las clases trabajadoras y los sectores populares.

Hoy mismo, al cabo del día, habrán muerto de hambre en el mundo más de 17.280 personas y en la Unión Europea habrá 123 millones de personas viviendo en situación de pobreza (casi un 25% de la población). Estas situaciones de pobreza y desigualdad creciente que acarrea la concentración mundial de la riqueza en unos pocos países industrializados también se refleja en Euskal Herria ya que un tercio de la población (¡1 de cada 3!) de Euskal Herria sobrevive por debajo del umbral de pobreza según la metodología que utilizamos (37,5% del PIB per cápita).

Los pueblos explotados y las naciones oprimidas estamos siendo exprimidos cada vez más en beneficio del capitalismo estatal, europeo y mundial y Euskal Herria es prueba de ello (Cupos, convenios, ataques al trabajo sindical, recorte de derechos sociales, robo de las arcas públicas para engordar negocios privados, TAV, Superpuestos, Incineradoras; desprecio a la voluntad popular, detenciones, presencia policial, prohibiciones,…) Nos encontramos ante a una gran dualización social, hasta el punto que, debido a que las instituciones parecen estar más ocupadas en agradar y beneficiar a las élites económicas que en responder a las necesidades de la población, personas que creían que no se encontraban en esta situación, han tenido que recurrir a la beneficencia o a la caridad.

Llevamos años aportando datos que corroboran lo que estamos diciendo. Hemos puesto soluciones humildes e implementables hoy mismo sobre la mesa para empezar a atajar este proceso de precarización social, intentando poner límite a la explotación. Hemos interpelado a diferentes instituciones y no podemos más que reafirmarnos una vez más, ¡no existe voluntad política para acabar con la pobreza! Vivimos en un sistema que condena a la población mundial a la migración económica y Europa les ofrece la muerte en el Mediterráneo. Resulta que sin saberlo (?!), hoy nos encontramos ante una burbuja del alquiler igualita a la burbuja del ladrillo de hace diez años, habiendo por medio sólo una ley liberalizadora del mercado, mientras desde las instituciones públicas se sigue impulsando la compra de vivienda que nunca podremos pagar. Y resulta también que el encarecimiento de la factura eléctrica, aparte de obsceno, es incomprensible para cualquier persona, ya que sea verano, invierno, llueva o haga viento la factura sólo sube.


La semana pasada mismamente, por ejemplo, hemos escuchado atónitos las declaraciones institucionales que nos recordaban que Europa no permitiría inversiones públicas destinadas al rescate del astillero La Naval. “Curiosamente” no nos encontramos esas declaraciones tan enérgicas cuando hace diez años los gestores de este sistema “rescataron” a la banca, obligando a realizar el mayor trabase de riqueza de manos públicas a privadas en el ya considerado mayor robo de la historia. Antes, entonces y ahora, instituciones, corporaciones y partidos políticos no tienen voluntad política de cambio para satisfacer al conjunto de la población unos mínimos para poder vivir con un mínimo de dignidad. Y lo más dramático no es esta falta de voluntad, que ya la conocíamos, sino el contemplar como desde todos los sectores políticos lo único que se nos plantea son, en el mejor de los casos, tímidas reformas de un sistema económico basado en la búsqueda irracional y desproporcionada del beneficio que sólo conduce al malestar y la muerte.

Si queremos atajar las situaciones de pobreza y precariedad que se multiplican en Euskal Herria es necesario acabar con el sistema social que de manera progresiva vulnera y merma nuestros derechos y dar pasos hacia un nuevo sistema social y político que supere las relaciones de explotación en las que se basa el actual. En este sentido, ante esta ofensiva del capital, para que Euskal Herria pueda sobrevivir como pueblo, para asegurar su pervivencia y su futuro vemos imprescindible desarrollar y profundizar cuatro ideas, que a nuestro entender son fundamentales. Trabajar menos horas para que todas las personas podamos trabajar y repartir así el trabajo en el ámbito reproductivo. Tender a la eliminación de la explotación que realizamos sobre las personas y los pueblos favoreciendo el equilibrio con la naturaleza. Aumentar el peso de las organizaciones sociales y sindicales, así como aumentar el peso de lo común frente a lo privado.

Para luchar por nuestros derechos sociales y laborales, se impone la organización de la clase trabajadora. Es en estos momentos cuando mayor valor toma la militancia social. Las diferentes organizaciones populares y sociales somos consientes de que la lucha vale la pena; como lo sabemos miles de personas trabajadoras, migrantes, jóvenes, mujeres, pensionistas, vilipendiadas y explotadas todas nosotras, que actuamos conscientes, ante la barbarie que estamos padeciendo.

Ante el expolio masivo de lo común y de lo público para privatizarlo, ante la mercantilización de todos los aspectos de nuestra vida, ante la paz social que pretenden volver a vendernos en estos momentos y que no es más que una guerra soterrada contra la inmensa mayoría de la población, ante el miedo y el desamparo, ante la violencia del capital tenemos que plantarle cara, tenemos que reforzar las redes de solidaridad, la ayuda mutua, escuchar otras experiencias, compartir luchas, formarnos, aprender y actuar allí donde la opresión exista. Por esta razón consideramos que el 17 de octubre no ha de ser un día de resignación, ha de ser un punto de inflexión, un punto de partida en la acumulación de fuerzas, un día de movilización en la toma de conciencia de nuestra situación, un punto de partida en la transformación social.

 


¡LUCHA POR TUS DERECHOS SOCIALES!

¡HAZ FRENTE A LA PRECARIEDAD!

¡TRANSFORMA LA SOCIEDAD!


En Euskal Herria a 15 de octubre de 2018