Banner
 

Contra la pobreza asegurar unos ingresos mínimos

Ingresos Dignos

13/01/2017

En los últimos días hemos podido escuchar como tanto el Lehendakari Iñigo Urkullu como la consejera de Empleo y Políticas Sociales Beatriz Artolazabal insistían en que el Gobierno de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa no aplicará a la Renta de Garantía de Ingresos (RGI) la subida del 8% decretada para el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) (aunque así viene relacionado en su ley), sino que le aplicará el incremento del IPC, defendiendo que esta subida garantiza mantener el poder adquisitivo de esta prestación y «unas condiciones de vida dignas».


Es cuanto menos mezquino realizar semejantes declaraciones cuando en los últimos años no han hecho más que endurecer las condiciones para acceder a la RGI y reducir su cuantía a golpe de ley (presupuestos), un 21% los últimos tres años (a un ritmo del 7% anual durante 2014, 2015 y 2016). Mientras que en 2008 el número de personas perceptoras era de 29.585, a diciembre de 2016 el número ha ascendido a 63.797 personas (de las cuales 46.150 tienen DNI español, desmintiendo esos discursos xenófobos y racistas que culpabilizan de la situación a las personas migrantes). En 2008 los presupuestos destinaban 222,2 millones de euros a la RGI, siendo el importe medio por persona de 7510 euros. Los presupuestos de 2016 destinaron 378,5 millones, es decir, 5914 euros por persona, reducción dramática y más teniendo en cuenta todo el arsenal de medidas contrarias al pueblo trabajador que llamaron crisis. Situación que padecen con más crudeza las familias monoparentales, hecho que se agrava si es una mujer la  principal persona de referencia; las personas jóvenes; las migrantes; las paradas; las pensionistas (15.817 de las 63.797, de las cuales 10.737 son mujeres); y cada vez más esa “nueva” clase social llamada “trabajadores pobres” (12.570 de las cuales 8.221 son mujeres).

Capitalismo es sobre todo polarización, concentración de riqueza seguridad y consumo para ese 10% de la población mundial que posee el 83% de la riqueza y desempleo, precariedad, pensiones de miseria, problemas de acceso a la sanidad, educación e incluso a la alimentación básica para el resto (el 50% de la población mundial sólo posee el 2% de la riqueza del planeta). Situación que se ha acentuado con la llamada crisis. En 2015 (según el método de EUROSTAT) en la Unión Europea (UE) había 123 millones de personas sumidas en la pobreza y en riesgo de exclusión, de las cuales 13,4 millones pertenecían al Estado español (29% de la población). En Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, el 1,67% de la población controla el 44,78% de la riqueza, mientras que el 8% sobrevive con ingresos inferiores a 500€ al mes, y el 36,33% se situaba por debajo del umbral de pobreza.

Ante esta situación, no podemos quedarnos en la mera crítica del recorte que viene en la RGI; ni siquiera podemos limitarnos a criticar el recorte que ha venido sufriendo durante los últimos años. Además de denunciar estos atropellos debemos dejar claro que, como se ha demostrado en todos los años que lleva en vigor la RGI, esta prestación económica de ninguna manera ayuda a resolver el problema de la pobreza.

Desde Elkartzen llevamos años reclamando que se establezca un criterio homogéneo para definir y determinar el umbral de pobreza. Las instituciones europeas y estatales basan la determinación del umbral de pobreza en la mediana de la renta disponible equivalente, es decir, de los salarios para la mayoría de la población. Teniendo en cuenta que desde mediados de la década de los setenta del siglo pasado la participación de la población asalariada en la riqueza generada ha descendido mientras que la parte apropiada por el capital ha aumentado sustancialmente: en 1977 la remuneración de la población asalariada representaba el 67,3% del PIB, mientras que en 2012 este porcentaje se ha reducido al 48,6%, nuestra propuesta pasa por indexar los salarios al PIB per cápita:

- El SMI no debería nunca de ser inferior al 50% del PIB per cápita.

- Ninguna prestación debería ser inferior al 37,5% del PIB per cápita, que pasaría a ser considerado el umbral de pobreza.

Aunque somos conscientes de las limitaciones que presenta el PIB a la hora de contabilizar la riqueza generada (no contabiliza el fraude fiscal, ni la economía sumergida, ni que decir el trabajo reproductivo sin el cual esta sociedad no conseguiría sobrevivir), y estando abiertas a las aportaciones que puedan llegar, pensamos que este método tiene la virtud de anclar la distribución de la riqueza a su generación.

Es cierto que solo con garantizar rentas y salarios en el Umbral de Pobreza no vamos a conseguir acabar con la pobreza. Asegurar unas condiciones laborales dignas para acabar con la explotación, poner límite a los desorbitados precios de las viviendas y alquileres, son solo algunas de las cuestiones imprescindibles para acabar con la pobreza de una manera integral. Es hora de despertar, de concienciarse y de plantarle cara al sistema colectivamente.

 

Latxe Uranga miembro de Elkartzen

En Euskal Herria a 13 de enero de 2017

 
 

Analisis de presupuestos 2017

Presupuestos

23/12/2016

ELKARTZEN EXIGE UNOS PRESUPUESTOS PARTICIPATIVOS Y QUE REPARTAN LA RIQUEZA COMO INSTRUMENTO PARA PONER FRENO AL MODELO PRECARIO QUE DESDE LAS DIFERENTES INSTITUCIONES SE NOS IMPONE.


Los presupuestos un instrumento de política económica a favor del capitalismo.

Los presupuestos son un instrumento clave para repartir la riqueza y garantizar a todas las personas los mínimos necesarios para vivir con dignidad. No podemos dejar en manos del poder capitalista y sus partidos del régimen las decisiones en materia presupuestaria. Tenemos que tomar la iniciativa y ser conscientes de que hablar de presupuestos es hablar de cómo recaudamos, en qué gastamos lo recaudado y quién decide cómo se lleva a cabo este proceso. No estamos hablando sólo de gastos.

Año tras año vemos como las rentas más bajas siguen soportando el mayor peso de los impuestos. La crisis es una excusa para seguir profundizando en los rasgos básicos de la regresiva estructura impositiva del capital. Los impuestos indirectos, que no tienen elementos de progresividad, siguen aumentando superando ya más de la mitad de la recaudación (53,53% en 2017 frente al 46% presupuestado en 2008), de modo que el mayor peso sigue recayendo sobre las espaldas de la clase trabajadora y los sectores populares. La presión fiscal sigue siendo una de las más bajas de Europa lo que se resume en una bajada en la recaudación. A esto hay que añadirle el aumento del fraude fiscal, que superaría los 10.000 millones de euros y la impunidad de la que gozan las grandes fortunas.

Aun teniendo menos ingresos seguimos pagando el cupo y el convenio. Cada vez pagamos más a Madrid por su endeudamiento (gastos militares, trasferencias no asumidas, grandes infraestructuras...etc). En total, para 2017, Euskal Herria trasvasará a Madrid más de 1.700 millones de euros en concepto de cupo y convenio aun habiendo una significativa bajada en la aportación de Nafarroa.

Si a las continuas privatizaciones, trasvases de dinero público a la iniciativa privada y recortes en todos los ámbitos, le sumamos el incremento exponencial del desempleo, (con más de 176.600 personas en desempleo y una tasa de temporalidad del 93%) tenemos la imagen clara del abandono que sufren las clases populares, desde el principal instrumento de la política económica, el presupuesto.

Sin embargo las obras faraónicas (TAV, Superpuertos, Supersur...etc.) se mantienen para seguir llenando los bolsillos de los de siempre. Un ejemplo demoledor, el valor total presupuestado y comprometido para el TAV entre 2010 y 2018 asciende en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa a 2.570,47 millones de euros. Si se comparan estos 2.570 millones con los 108,9 destinados en 2016 a toda la Viceconsejería de vivienda (presupuestos prorrogados hasta marzo de 2017), vemos que el TAV se lleva un importe (en 8 años) igual al presupuesto de vivienda de 25 años. En Nafarroa otro tanto de lo mismo; tienen comprometidos en el TAV más de 1,25 millones de euros, que además se esconde y ni siquiera se incluye en el “techo de gasto”. Mientras que al departamento de acceso a la vivienda y fomento para la edificación se destinan 53,90 millones de euros, cuando en 2008 se destinaron 273,88 millones, dejando a las claras la tibieza de las medidas implementadas por el gobierno del “cambio” que se limitan a arañar la superficie y a repartir un poco más de migajas sin atreverse a ir a la raíz del problema.

Leer más: Analisis de presupuestos 2017

 

Ante la violencia patriarcal organización y autodefensa

Fechas significativas

23/11/2016

Un año más ha llegado el 25 de noviembre. Un año más en el que no podemos menos que denunciar la violencia que sufrimos las mujeres. Y un año más en el que no escucharemos en las declaraciones institucionales un análisis sincero, serio y completo de la violencia patriarcal, en el que no habrá referencia alguna al capitalismo. Pero gracias a la labor realizada durante años por la lucha feminista, hemos aprendido que estas dos realidades no pueden separarse. Del feminismo hemos aprendido que la ideología del capitalismo es patriarcal. El patriarcado está integrado en la estructura ideológica, política y económica de la sociedad, y la opresión de las mujeres se manifiesta a través de la explotación y la dominación de género. Así el capitalismo, mediante el reparto del trabajo entre sexos, nos utiliza a las mujeres para su supervivencia y reproducción. De todos los resquicios de esa utilización rezuma violencia.

Para inmortalizar las relaciones de poder que aseguran la supervivencia y reproducción de este sistema, la violencia es un ingrediente fundamental. El sistema trata de que esta violencia estructural sea imperceptible, hasta hacernos creer que no existe. De entre todas las violencias que se ejercen contra las mujeres, puede que la violencia física sea la más impresionante, pero el patriarcado, así como el capitalismo, necesita de esa “otra” violencia estructural a la que no solemos prestar atención: menosprecios hacia las mujeres, insultos, invisibilidad, lenguaje sexista y machista, precariedad, feminización de la pobreza, casos extremos de pobreza… etc.

Esa violencia estructural que la mayoría de las veces no queremos ni reconocer, lleva ya muchos años empapando, poco a poco como el xirimiri, la conciencia de la sociedad, naturalizando y facilitando ideas y actos que no hacen más que dar nuevas vueltas de tuerca a la violencia patriarcal. El caso de los cinco de Iruña es paradigmático: del agresor individual a las agresiones en grupo; de ocultar las agresiones a vanagloriarse públicamente en las redes sociales… Evoluciones que no pueden entenderse sin analizar esa violencia “invisible”, esa relación patriarcado-capitalismo y esa ideología patriarcal que cala todas las relaciones sociales. Ideología patriarcal, que siendo funcional al capitalismo, busca el mantenimiento del statu-quo.

Y para mantener este statu-quo el papel de la familia es fundamental. El modelo familiar patriarcal se basa en la invisibilidad de los trabajos domésticos, trabajo socialmente necesario, que recaen en los hombros de las mujeres. Así como el patriarcado sustenta el sistema capitalista, la familia sustenta el patriarcado, ayudando a asegurar su reproducción. ¿Liberación de las mujeres con su inserción en el mercado laboral? No. El núcleo familiar queda intacto así como el trabajo reproductivo sigue invisibilizado y en manos de las mujeres, que pasan a tener una doble jornada laboral (además en el mercado laboral sufrimos más la precarización; tenemos peores condiciones de trabajo en los sectores más precarizados, que coinciden en muchos casos con trabajos reproductivos; los sueldos más bajos, aun haciendo el mismo trabajo que los hombres cobramos menos… etc). El mantenimiento del patriarcado refuerza la explotación capitalista. A medida que la tasa de ganancia del capital desciende, la utilización de la violencia se va haciendo cada vez más visible e intensa.

El patriarcado condiciona la situación materiales de las mujeres, algo que el capitalismo ha aprendido perfectamente y cómo podemos ver utiliza. Nos quiere condenar a ser económicamente dependientes de los hombres. Ante esta situación y para comenzar a dar pasos en la superación del sistema patriarcal, es indispensable el reparto del trabajo productivo y reproductivo, y establecer un Umbral de la Pobreza (el 37,5% del PIB per cápita) y un salario social que iguale o supere esta cantidad. Además, el salario mínimo interprofesional debe fijarse en el 50% del PIB per cápita para eliminar las diferencias salariales entre géneros. Sin independencia económica, la libertad y la independencia no son más que palabras huecas.

Este pueblo ha conocido innumerables ataques a lo largo de su historia, y ante todos ellos se ha defendido. El pueblo trabajador ha sufrido muchos tipos de violencia y ha necesitado de la organización para hacerles frente. Las mujeres trabajadoras de este pueblo llevamos en nuestras entrañas la violencia que sufrimos por ser mujeres, trabajadoras y vascas. Más allá de tener toda la legitimidad, debemos comprender que la única opción para salir vivas de todas las agresiones es la organización y la autodefensa. En este sentido, queremos animaros a participar en las movilizaciones que a raíz del 25 de noviembre van a realizarse en todos los pueblos y ciudades de Eukal Herria y animaros a responder activamente a todos esos ataques que se dan diariamente en todos rincones de nuestro pueblo. Si tocan a una nos tocan a todas.

 

¡¡¡Defendámonos!!!

¡¡¡Viva la lucha feminista!!!

Patrizia Muñoz e Iker Aroztegi, miembros de Elkartzen.

En Euskal Herria el 25 de noviembre de 2016

 

Página 1 de 13

«InicioPrev12345678910PróximoFin»

TWITTER